Aprendiz de la vida

Tu identidad, enemigo vestido de aliado

Una de las frases que más me han impactado las escuché en un video de uno de mis youtubers favoritos, Esquizofrenia natural: "Somos las historias que nos contamos". Recientemente recordé dichas palabras porque apareció un tema similar en una de mis lecturas. Lo que creemos de nosotros mismos dicta cómo actuamos y muchas veces nos perdemos de pensamientos o ideas interesantes porque sentimos que son contradictorios a nuestra identidad.

Todos hemos vivido de primera mano este conflicto. ¿Cuántas veces hemos hecho algo simplemente porque nos decimos soy así? Muchos religiosos no escuchan los argumentos ateos, mucha gente que ama la carne nunca le da oportunidad a platillos veganos y mucha gente no hace ejercicio en general porque tuvo experiencias desagradables particulares.

Hay innumerables ejemplos. Piensa en tus conocidos o en ti. ¿Cuántas veces no decimos algo que suena similar a esto? "Me gusta atender bien a mis visitas porque soy buen anfitrión." "No puedo entender las matemáticas porque mi mente no está hecha para eso". "Me encanta el picante porque así somos en mi familia".

Este no es un problema en sí mismo. Es simplemente una forma de poner en perspectiva lo que hacemos. Lo que sí podemos hacer, es darnos cuenta de qué relatos nos estamos creyendo. El gran error que cometemos es pensar que nuestra identidad es fija. No es cierto. Somos seres cambiantes que recibimos información nueva segundo a segundo. Debemos perder el miedo a desprendernos de nuestra identidad, no somos desleales a nosotros por tener ideas diferentes a las de hace unos años.

Atrevámonos a conocer más. No nos limitemos por nuestra mente. Que nuestra identidad esté sustentada en algo que nos haga tener una vida buena. No cambiemos, evolucionemos.