Sobre ser introvertido o tímido
Este es un tema al que le he dado muchas vueltas dada mi forma de ser. Es común escuchar de los demás la importancia de tener buenas relaciones porque nunca sabes cuándo podrías necesitar de alguien. Al margen de que esta idea puede sonar interesada, es cierto que muchos de los mejores momentos de la vida ocurren con amigos, familia y pareja. Siendo las relaciones interpersonales algo tan fundamental en la vida, me parece esencial entender cómo nos relacionamos con los demás.
Antes que nada, me gustaría deconstruir los términos "introvertido" y "extrovertido". A como yo lo entiendo, un introvertido es alguien que la mayoría del tiempo prefiere estar solo o con un grupo reducido de personas. Tiende a agotarse en aglomeraciones y recarga su energía estando solo. Cada vez que tiene un evento social importante, prefiere que le avisen con tiempo para prepararse mentalmente. Un extrovertido, por otro lado, se llena de energía al estar con otras personas y se agota estando solo. Disfruta rodearse de muchos individuos en sus eventos porque le encanta el contacto social.
Ahora bien, aunque cada uno de nosotros tenderá a ser, la mayor parte del tiempo, introvertido o extrovertido, no es una característica binaria, sino un espectro (así como entre el cero y el uno hay infinitos números). Además, dependiendo de la relación que tengamos con las personas que vayamos a ver, somos más propensos a aceptar o rechazar invitaciones. En otras palabras, una persona con tendencia introvertida puede disfrutar de una cena familiar o un encuentro con amigos, y un extrovertido también puede necesitar tiempo a solas de vez en cuando. Nuestras tendencias no determinan que siempre seremos iguales.
Los extrovertidos suelen ser vistos como personas más sociables, amables e incluso empáticas. Los introvertidos, en cambio, suelen ser catalogados como fríos, asociales o tímidos. Aquí es donde debemos hacer otra distinción. Así como no siempre somos completamente introvertidos o extrovertidos, también es importante entender qué nos empuja a socializar en primer lugar. No es lo mismo faltar a una fiesta porque te agota que faltar porque te da pena. Al primer tipo lo llamaría introvertido y al segundo, tímido. Lo contrario de un tímido sería alguien seguro. Bajo esta definición, existen extrovertidos tímidos e introvertidos seguros. Para verlo de forma más clara:
*Introvertido tímido: No se siente cómodo socializando y, además, se agota al hacerlo.
*Introvertido seguro: Puede sentirse cómodo socializando, pero le agota.
*Extrovertido tímido: No se siente cómodo socializando (generalmente porque está muy centrado en la opinión de los demás), pero prefiere estar rodeado de gente.
*Extrovertido seguro: Se siente cómodo socializando y disfruta hacerlo.
(Podríamos hacer un cuadrante con dos ejes: introvertido-extrovertido y timidez-seguridad, pero desgraciadamente no sé cómo poner diagramas en esta página).
Otro punto a tener en cuenta es que, a lo largo de la vida, nuestras tendencias pueden cambiar, tanto en el eje timidez-seguridad como en el eje introvertido-extrovertido. No debemos sentirnos mal ni pensar que perdemos nuestra identidad si cambiamos. En mis observaciones, el eje timidez-seguridad es en el que más control tenemos, ya que se puede entrenar. Incluso, puede que tu mismo o alguien que conoces lo haya hecho. En cambio, el eje introvertido-extrovertido me parece más inflexible y toma más tiempo para cambiar. Hay gente que pasa toda su vida en el mismo lado de este eje.
No es intrínsecamente mejor ser introvertido o extrovertido; ambos tienen ventajas y desventajas (quizá las discuta en un blog futuro). Lo que sí recomiendo es mejorar en el eje timidez-seguridad, porque, por fortuna o desgracia, muchas de las mejores oportunidades profesionales, académicas y de pareja se logran socializando. No hay que sentirse mal si es algo en lo que aún no hemos trabajado. Podemos empezar con algo pequeño, como saludar a los dependientes cuando entramos a una tienda, y luego intentar algo más grande, como entablar conversación con el conductor de un Uber.
Llegar a sentirse cómodo con los demás no significa que no te canses. Y que te canse estar con las personas no significa que no puedas llegar a disfrutar su compañía.