Aprendiz de la vida

Sobre las acciones que hacemos en automático

Me parece que subestimamos la cantidad de tiempo que hemos dedicado a la formación de nuestros hábitos, así como la influencia de aquellos que ya están enraizados en nuestra rutina. Hay acciones que realizamos de manera tan automática que necesitamos que alguien más las señale para hacernos conscientes de ellas.

Me pasó una vez con una amiga. En cada conversación que teníamos, me hacía notar que siempre que yo intervenía, me disculpaba. Incluso si no había hecho nada malo, no podía evitar decir "lo siento" o "perdón". Me había acostumbrado tanto a no interrumpir a los demás y era tan tímido que había desarrollado la costumbre de disculparme para no sentirme culpable por hablar.

Algo similar me ocurrió con una pareja. Nuestros hábitos alimenticios e higiene personal eran tan diferentes que, a veces, llegaban a abrumarnos. Yo hacía todo en automático: tardaba muy poco en vestirme, siempre ponía picante en mi comida, mis porciones eran abundantes y mi estilo se enfocaba en la comodidad. Ella, en cambio, tardaba mucho más en arreglarse, no comía tanto picante, comía en menor cantidad y le daba más importancia a su imagen personal. Fueron precisamente estas diferencias las que me hicieron notar todas estas costumbres; hasta entonces, las había invisibilizado. Incluso llegamos a bromear sobre que nunca podríamos vivir juntos por nuestros hábitos tan dispares.

A partir de estas experiencias, me pregunté qué dirección le estaba dando a mi vida a través de mis actitudes. Estos ejemplos son acciones pequeñas, pero también pienso en otras que tienen igual o mayor impacto, como mi actividad física, mis horarios de estudio o trabajo, mi rutina de sueño, cómo uso el dinero o qué lugares frecuento. Ya lo decía Carl Jung: "Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida y tú le llamarás destino". Puede que nuestro piloto automático nos esté llevando poco a poco a nuestro más anhelado sueño o a un final fatal. Todo lo que comemos, hacemos, leemos, consumimos, a quién frecuentamos, cómo nos vestimos, qué música escuchamos... todo termina influyendo en nuestra vida si le damos el tiempo suficiente.

Últimamente, le he dado mucha importancia a sentir que tomo las riendas de mi vida. Sé que hay fenómenos fuera de mi control, pero en los que sí tengo influencia, prefiero hacer mi máximo esfuerzo para construir la rutina que quiero. Me gustaría hacer un llamado a la autocrítica y a cambiar aquello que no nos gusta mientras reforzamos lo que sí deseamos. De cualquier forma, el tiempo pasará. Apoyémonos en nuestros amigos, en la familia o en un diario para hacer consciente lo inconsciente y dirigir nuestra vida, nuestro destino.