Pensaste que siempre tedrías tiempo, te equivocaste
No es que tengamos poco tiempo, sino que desperdiciamos mucho -Séneca-
Ha habido muchos cambios en mi vida últimamente. Terminé la universidad, emprendí un negocio, terminé una relación amorosa, regresé a casa de mis padres, me cuesta más trabajo encontrar tiempo en común con mis amigos, entre muchas otras cosas más. Independientemente de si todo esto puede considerarse positivo o negativo, la realidad es que hay algo que no puedo dejar de observar: el tiempo transcurre.
No es solamente un número más en la edad. Son las responsabilidades, los pensamientos, las relaciones, la salud, el dinero, las noticias. Todo es un recordatorio constante de que el tiempo avanza. Veo a mis padres más canosos, mi rostro más maduro, fotos de mi etapa de estudiante, muertes de conocidos, nacimientos... ¿Y qué he hecho con mi vida?
He desperdiciado mucho tiempo. Aunque también he aprovechado mucho. Ha sido complicado para mí sentirme cómodo con mi vida en varias ocasiones. Tiendo a compararme mucho con los demás. ¿Qué está haciendo gente de mi edad? Algunos siguen estudiando la licenciatura y otros el posgrado. Algunos ya se casaron y hasta tienen hijos. Varios ya trabajan desde hace años y a otros los siguen manteniendo sus padres. Es en este momento cuando se empiezan a notar los frutos de los proyectos a largo plazo: los que desde niños tocan algún instrumento o practican algún deporte ya son expertos. ¿Voy demasiado tarde o llegué a tiempo? ¿Debería haber logrado más a mi edad? ¿Cómo hago para ponerme al corriente con quien me lleva ventaja?
Esa presión que siento por parte de la sociedad, mi familia y mí mismo me ha hecho tanto bien como mal. Me ha motivado a surcar nuevos mares, pero también me ha hecho sentir insignificante. No importa lo que haga, siempre pude haber hecho más. Pude haber empezado antes. Sin embargo, tampoco hay una forma objetiva de medir la vida. ¿Quién dicta qué tenemos que hacer a cada edad? Depende mucho de nuestro contexto. No es lo mismo tener 20 años en China que en México, ni tenerlos en 2025 o en 1925. Me da la impresión de que lo que verdaderamente importa es lo que tú te dices sobre ti.
Ahora bien, no sabemos cuánto tiempo nos queda en este mundo. Nuestro tiempo es limitado. Todas nuestras acciones tienen consecuencias y el tiempo dedicado a una actividad es tiempo perdido en otra. Esto es lo complicado. Entender que no hay un "cronograma de vida universal", pero que el tiempo también es finito. ¿Qué estamos haciendo para tener la vida que queremos? En lo personal, sigo en la búsqueda de separar lo que me han dicho que debería lograr, de lo que realmente quiero lograr.